martes, 31 de mayo de 2011

HASTA PRONTO YACO

Amigo Yaco:



Ha llegado tu momento, el momento que todo perro que vive en un albergue desea con más fuerza. Una familia francesa quiere adoptarte, y mañana te marchas a tu nuevo hogar. Dicen que vivirás en una casa lujosa con un gran jardín donde podrás correr y jugar; seguro que serás muy feliz allí.



Me es muy difícil redactar estas líneas. Mi alma alberga muchos sentimientos encontrados: tristeza, alegría, pena, euforia… En realidad no quiero que te vayas; sé que es una postura muy egoísta por mi parte, pero no puedo evitar sentirme así, pero sé que debes marcharte… allí gozarás de comodidades que no podemos ofrecerte.



Me cuesta hacerme a la idea de que la próxima vez que abra la puerta del refugio, no saldrás a recibirme con la afabilidad que te caracteriza. Sé que no será nada fácil vivir sin ti; pero tendré que aceptar el hecho de no volver a verte, acariciarte, abrazarte, mimarte...



Jamás olvidaré tu forma de mirarme, y todos esos buenos momentos que disfrutamos juntos. ¿Cómo no voy a extrañar tu mirada, nuestros paseos por el campo, esa complicidad que nos une, y aquella tarde en la que te comiste cinco torrijas de una sentada cuando nadie te veía…?



Pero hoy, nuestros caminos han de separarse y quiero agradecerte todo lo que me has dado a lo largo de estos años, experiencias intensas que nos convirtieron en amigos, en hermanos.



Por ahora nada más, sólo desearte suerte en tu nueva etapa, con el convencimiento de que algún día volveremos a vernos y que toda la vida seguiré pensando en ti. ¡Adiós amigo, adiós hermano!



Gabriela, Victoria. Menchu y los demás

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